Una foto, una historia: el pádel camino de Milán Cortina 2026
En la avalancha de imágenes del relevo olímpico, ésta circuló rápidamente en la esfera del pádel: Luigi Carraro, Presidente de la FIP, antorcha en mano en Milán. El gesto no es en absoluto anecdótico. El relevo de la antorcha es uno de los momentos más populares de una Olimpiada: cuenta la historia de un territorio, de una transmisión, de una memoria deportiva. Ver a un dirigente del pádel participar en él significa que este deporte -todavía en pañales para los estándares de las grandes instituciones- pasa a formar parte de una narrativa inmediatamente universal.
Carraro enmarcó el momento como un símbolo colectivo más que como un honor personal. Habló de una emoción poco común y explicó que durante esos pocos pasos sintió la presencia de «todo el mundo del pádel». En su mensaje, menciona a una gran comunidad: practicantes, aficionados, federaciones nacionales, jugadores, entrenadores, árbitros… y adelanta la cifra de más de 35 millones de jugadores en todo el mundo.
El subtexto es claro: el pádel ya no quiere ser sólo «el deporte que crece rápido», sino un deporte con peso cultural, capaz de abrazar los valores olímpicos de inclusión, pasión, desarrollo y apertura internacional.
Qué pretende el FIP tras el símbolo
Para la federación internacional, esta secuencia también sirve para recordar que las ambiciones olímpicas no se ganan a base de una foto, sino de pruebas. Ser visible en la órbita de los Juegos es un escaparate, no un atajo. El pádel debe seguir consolidando su arquitectura: gobernanza, distribución, formación, arbitraje y práctica estructurada en todos los continentes.
En las pistas, el crecimiento tiene a veces un revés: los clubes están llenos, hay muchos principiantes y los perfiles son muy heterogéneos. Pero es precisamente aquí donde la retórica «olímpica» cobra todo su sentido. Un deporte creíble también se reconoce por su capacidad de acogida y supervisión: aprendizaje de los fundamentos, seguridad, reglas y cultura táctica. El progreso se mide no sólo por el número de pistas, sino por la calidad de los recorridos, desde el primer saque hasta el juego en la pared, pasando por la bandeja y la vibora que son las señas de identidad del pádel avanzado.
En Milán, Carraro no anunció ningún paso formal hacia una futura presencia olímpica. Pero la imagen actúa como marcador: la FIP quiere asociar el pádel con un imaginario universal, al tiempo que repite que el sueño se construye con una comunidad organizada y comprometida. Para seguir el comunicado oficial y el contexto del relevo: comunicado de prensa de la FIP y página oficial del relevo (Olympics.com).
