Un comienzo complicado, luego los ajustes adecuados
Empezamos esta 1/2 final de la P1000 en el Club VG en un contexto ligeramente diferente: con Jérôme Peeters, los dos estamos más acostumbrados a jugar por la derecha. Naturalmente, los primeros partidos también consisten en orientarnos, ajustar nuestros movimientos y repartir mejor las zonas. Y el inicio del partido no ayudó: estábamos rotas desde el principio, nos faltaba ritmo y nuestras rivales se limitaban a jugar. En estas condiciones lentas, era imposible abrirnos paso a la fuerza. Primero teníamos que entender el partido.
Muy pronto, siento que el verdadero reto no es acabar los puntos rápidamente, sino construir más. Los globos deben ser más precisos, la reaparición en la red requiere más paciencia y cada pelota baja tiene valor. Frente a ellos, Paul-Lou Swaerts y Ethaniel Waterschoot están teniendo un buen comienzo, con mucha presión en el resto y buena calidad en las zonas. Por nuestra parte, intentamos calmar el juego, dar más variedad con la chiquita, jugar a los pies y luego volver al centro para cerrar los ángulos. Con nosotros 2-0 en contra, sigo pensando que el partido puede dar la vuelta, siempre que mantengamos la disciplina.
Eso es exactamente lo que está ocurriendo. Estamos defendiendo mejor, hablando más entre nosotras y aceptando por fin jugar peloteos más largos. En un cuarto en el que la pelota no vuela mucho, cada vibora, cada volea profunda y cada bloqueo limpio cuentan el doble. Jérôme empieza a tener más impacto en las transiciones, sobre todo cuando puede volver a la red después de una bola trabajada. Por mi parte, intento mantener el hilo táctico: no regalar puntos, variar entre el centro y el paralelo, y sólo subir cuando la posición es realmente favorable.
Una semifinal ganada por la lectura de juego
Para mí, el verdadero punto de inflexión llegará cuando dejemos de tener que aguantar su ritmo. Paul-Lou puede hacer mucho daño en cuanto consigue una pelota alta para acelerar, mientras que Ethaniel aporta mucho dominio al juego corto. Así que nuestro plan se hizo más claro: lobear mejor, cerrar mejor el centro y no regalar bolas fáciles. A partir de ahí, nuestro pádel se vuelve más coherente. Ya no intentamos jugar más de la cuenta, buscamos sobre todo crear incertidumbre, hacer avanzar la pelota y luego retroceder, y subir a la red en el momento oportuno.
Jérôme aporta exactamente lo que hace falta en este tipo de partidos: voleas sólidas por el centro, varios golpes ganadores cuando la pelota por fin asciende, pero también variaciones más finas para romper el ritmo. Es esta mezcla la que nos permite recuperar la ventaja. Por mi parte, me concentro en gestionar el tempo, con la idea de permanecer lúcido incluso cuando los peloteos se alargan. No fue la semifinal más fácil de jugar, ni la más espectacular a primera vista, pero eso es precisamente lo que la hace interesante: se ganó leyendo, adaptándose y siendo riguroso.
Tras un comienzo titubeante, finalmente tomamos el control del partido y terminamos en dos sets, con el 6/2 final que recompensó nuestra capacidad de ajustes. Lo que me llevo de esta 1/2 final de la P1000 en el Club VG con Jérôme Peeters no es sólo la clasificación para la final, sino la forma en que se consiguió: primero aceptando entender las condiciones, luego encontrando poco a poco la fórmula adecuada en la pista.
Para los que quieran ver el partido en su totalidad, el vídeo está disponible aquí: 1/2 final de la P1000 en el Club VG con Jérôme Peeters.

