Es una anomalía que hace rechinar los dientes a todos los apasionados de la bola amarilla. Mientras que el breakdance, la escalada o el surf han entrado con fuerza en la arena olímpica recientemente, el pádel sigue desesperadamente a la puerta de la villa de los atletas.
Sin embargo, las cifras están ahí: millones de practicantes, estadios llenos hasta la bandera para los Majors de Premier Padel y una teledifusión mundial. Entonces, ¿por qué no hemos visto a Ale Galán o Arturo Coello conseguir una medalla de oro en París? Y, sobre todo, ¿cuándo veremos por fin el pádel en los Juegos Olímpicos?
El camino hacia el Olimpo está pavimentado de reglas burocráticas estrictas y de geopolítica deportiva. Esto es lo que aún le falta concretamente al pádel para obtener el preciado sésamo de los cinco anillos.
El criterio número 1: La Universalidad geográfica
El Comité Olímpico Internacional (COI) tiene una regla de oro: para que un deporte sea olímpico, debe ser verdaderamente mundial. No basta con ser ultra popular en tres o cuatro países.
Según la Carta Olímpica, un deporte masculino debe practicarse en al menos 75 países repartidos en 4 continentes. Para las mujeres, el umbral es de 40 países en 3 continentes.
¿Dónde está el pádel?
Aquí es donde aún cojea un poco.
- El pádel es un gigante en España, en Argentina, y ahora en Italia, en Suecia o en Francia.
- Pero el COI considera que todavía es demasiado «hispano-céntrico». Asia (China, Japón) apenas está empezando, África aún es tímida (salvo Egipto y Marruecos), y América del Norte prefiere por ahora el Pickleball.
- Para convencer al COI, la Federación Internacional de Pádel (FIP) debe probar que el deporte se practica activamente (con federaciones nacionales estructuradas) fuera de Europa y de América del Sur.
El desafío de la gobernanza única
Durante años, el pádel ha sufrido una guerra civil institucional. Por un lado, el circuito privado (World Padel Tour), por otro, la federación oficial (FIP) apoyada por Premier Padel (QSI).
El COI detesta los conflictos internos. Para integrar los Juegos, un deporte debe estar regido por una sola instancia internacional incontestada que gestione el calendario, el ranking y las reglas.
La buena noticia: Desde la compra del WPT por QSI y la unificación bajo la bandera de la FIP, este criterio está a punto de ser totalmente validado. La FIP es ahora el único jefe a bordo, lo que da mucha credibilidad al expediente ante Lausana (sede del COI).
El obstáculo inesperado: El «Lobby» del país anfitrión (L.A. 2028)
Una gran parte de los nuevos deportes en los Juegos Olímpicos son elegidos por la ciudad anfitriona. París 2024 había elegido el breakdance y el surf. Para los Juegos de Los Ángeles en 2028, el pádel tenía una esperanza, pero se enfrenta a un competidor temible: el Pickleball.
En Estados Unidos, el Pickleball es el rey. Es el deporte de raqueta que está explotando al otro lado del Atlántico, mucho más que el pádel por ahora. Desde un punto de vista puramente estratégico y de marketing, los organizadores estadounidenses podrían verse tentados de privilegiar «su» deporte en lugar del pádel, percibido como más europeo o latino.
Además, el COI limita el número total de atletas (unos 10.500). Añadir el pádel significa añadir al menos 64 o 96 atletas suplementarios, lo que obliga a suprimir plazas en otros deportes. Es una batalla de sillas musicales feroz.
La conformidad antidopaje (Código AMA)
Para ser olímpico, un deporte debe aplicar rigurosamente el Código Mundial Antidopaje. Esto significa controles inopinados, una localización precisa de los atletas (el sistema ADAMS) y sanciones severas.
El pádel profesional se ha puesto manos a la obra seriamente en los últimos años, pero aún debe probar a largo plazo que sus procedimientos son tan estrictos como los del tenis o el atletismo. Es un punto técnico, pero descalificante si no se respeta.
El precedente exitoso: Los Juegos Europeos 2023
A pesar de estos obstáculos, el optimismo es la tónica dominante. El pádel pasó una prueba a gran escala durante los Juegos Europeos de Cracovia en 2023.
- El éxito fue total: tribunas llenas, ambiente de fuego en la plaza del mercado y un nivel de juego excepcional.
- El COI observó esto muy de cerca. Este evento ha probado que el pádel es «televisivo», espectacular y capaz de atraer a un público joven, lo que es la obsesión actual del comité olímpico.
Veredicto: ¿Brisbane 2032, el objetivo realista?
Si Los Ángeles 2028 parece una apuesta complicada (aunque subsiste la esperanza de una integración de última hora o como deporte de demostración), todas las miradas se dirigen hacia Brisbane 2032.
De aquí a entonces:
- La expansión en Asia y en EE. UU. habrá colmado la falta de universalidad.
- La estructura FIP/Premier Padel estará perfectamente rodada.
- El deporte será ineludible mediáticamente.
El pádel en los Juegos Olímpicos no es una cuestión de «si», sino de «cuándo». La ola es demasiado potente para ser ignorada indefinidamente. Solo habrá que ser un poco paciente antes de ver a nuestros campeones subir al escalón más alto del podio con su himno nacional de fondo.
Imaginen una final olímpica España contra Argentina por la medalla de oro: ¿cuál sería, según ustedes, el casting de ensueño para este partido histórico?
En el fondo, el expediente olímpico se juega tanto en el terreno de juego como en los pasillos: expansión internacional, estructuración de las federaciones y estabilidad institucional. Cada temporada que pasa acerca un poco más el pádel a la etiqueta “ineludible”.