Un comienzo menos lineal para la temporada 2026
Es casi paradójico: Arturo Coello y Agustín Tapia siguen siendo la referencia del pádel mundial, pero su inicio de la temporada 2026 ya no parece una apisonadora. Tras arrancar el año con una limpia victoria en Riad contra Alejandro Galán y Federico Chingotto, 6/4 6/2, los número 1 no tardaron en ver cómo respondía la competencia.
En Gijón, Galán y Chingotto se impusieron en la final por 7/5 7/6, simbolizando un duelo que volvió a ser totalmente creíble. En Cancún, Coello y Tapia respondieron como campeones ante Juan Lebrón y Leo Augsburger, pero su victoria llegó en tres sets, 6/7 6/3 7/5, tras perder el primer set. En Miami, Galán y Chingotto volvieron a imponerse en la final, 7/5 3/6 6/3, en un partido en el que el margen habitual entre los líderes pareció menos confortable.
Entonces, ¿qué pasó con Tapia y Coello? Nada parecido a una ruptura deportiva. Siguen ganando, llegando a finales y defendiendo su posición en el ranking de la FIP. Pero los resultados en el pádel cuentan la historia de un dominio menos automático, con más sets agarrándose, más escenarios invertidos y rivales que ya no se limitan a esperar un bajón.
Rivales que ya no entran con el mismo complejo
Este cambio de tono también se puede medir con lo que Coello y Tapia han representado desde su asociación: series interminables, finales trabadas y la impresión, a veces brutal para el resto del circuito, de que podían ganar incluso sin producir su mejor pádel. Después de Riyad, la FIP señaló que ya habían ganado 32 títulos juntos en el circuito Premier Padel. Es precisamente este punto de referencia el que hace que su inicio de la temporada 2026 sea aún más revelador.
Galán y Chingotto ya no se contentaban con esperar una ventana. Marcaron el ritmo, aceptaron el duelo físico y consiguieron con más frecuencia sacar a Coello de sus zonas de confort. Chingotto mantenía el intercambio, Galán aceleraba y la pareja sabía ahora cómo sobrevivir a los momentos fuertes del rival.
En Bruselas, llegó otro mensaje con la victoria de Juan Lebrón y Leo Augsburger en la final, 2/6 6/3 6/3. Derrotados contundentemente en el primer set, el español y el argentino invirtieron la dinámica con su agresividad, volumen de remates y asunción de riesgos. Este perfil podría perturbar a Coello/Tapia: una pareja explosiva, capaz de atacar muy pronto y de hacer que cada bandeja o vibora sea más difícil de controlar.
Un dominio menos aplastante, no una crisis
Crisis no es la palabra adecuada. Coello y Tapia siguen siendo una pareja inmensa, impulsada por la potencia del español, la creatividad del argentino, su compenetración táctica y su eficacia en la red. Pero en 2026, el mundo del pádel esperará de ellos algo más que continuidad: tendrán que recuperar el dominio psicológico en las finales, limitar sus bajones y redescubrir su capacidad para ahogar los partidos desde el principio.
Sobre todo, el inicio de la temporada ha cambiado las percepciones. Los P1 y P2 ya no tratan sólo del dominio de los números 1; son un circuito en el que pueden ganar varias parejas, con estilos opuestos. Para Coello y Tapia, el reto está claro: mantenerse en cabeza mientras sus perseguidores juegan por fin como si pudieran derribarles de su posición.
A tener en cuenta
- Coello y Tapia siguen siendo los números 1, pero su comienzo en la temporada 2026 es menos lineal.
- Galán/Chingotto les vencieron en la final de Gijón y Miami.
- Lebrón/Augsburger confirmaron en Bruselas que otros perfiles podrían molestarles.
- No se trata de una crisis, sino de un dominio menos aplastante.
