Mendoza, penúltimo homenaje de Argentina
Miguel Lamperti no se fue de Mendoza con una victoria, pero sí con una imagen mucho más poderosa: la de una multitud puesta en pie para saludar a una figura que ha atravesado generaciones. A los 47 años, el argentino disputó su penúltimo partido profesional en su tierra natal, en el FIP Silver de Mendoza, en un ambiente en el que el marcador estuvo a punto de pasar a un segundo plano.
Formando pareja con el paraguayo Martín Abud, Lamperti perdió en primera ronda ante Mauricio Rivero y Francisco Maier tras un partido muy igualado: 7/5, 6/7, 6/7. Fue una derrota frustrante desde el punto de vista deportivo, pero emotiva. Las imágenes compartidas tras el partido muestran a un jugador emocionado, sonriente, casi sorprendido por la magnitud del afecto que había recibido.
En Mendoza, el homenaje fue más allá de una simple salida del torneo. Lamperti encontró lo que siempre le ha acompañado: una tribuna que reacciona a sus gestos, a sus sonrisas, a veces incluso a sus silencios. Argentina no aplaudía un ranking o una lista de éxitos, sino una forma de vivir el pádel, hecha de garbo, cercanía y lealtad a uno mismo.
¿Quién es Miguel Lamperti, más allá del personaje?
El apodo, el pelo blanco, las celebraciones, las miradas hacia la grada: Miguel Lamperti siempre ha tenido algo teatral. Pero reducirlo a su carisma sería injusto. El argentino, asociado desde hace tiempo a Mar del Plata y aún entre los 100 mejores del mundo, sigue siendo un jugador de revés construido en torno a la lectura, las variantes y una presencia constante en la red.
A lo largo de su carrera, Lamperti ha formado parte de varias épocas importantes del pádel profesional, desde los años del World Padel Tour hasta la era Premier Padel. Compartió escenario con referentes como Juani Mieres y Maxi Grabiel, sin alcanzar el rango de número uno del mundo, pero ocupando otra posición: la del jugador capaz de llenar una sala incluso antes del calentamiento.
Su fichaje es bien conocido: una defensa paciente detrás del cristal, una bandeja para recuperar la red, una vibora para acelerar el punto, y luego ese contacto constante con el público. En un pádel que se ha vuelto más físico, más rápido y más estandarizado, Lamperti ha conservado una identidad reconocible al instante.
Esta temporada de despedidas da una dimensión especial a cada aparición. Actu Pádel ya había informado sobre su asociación con Isaac Huysveld en el Premier Padel de Bruselas. En Mendoza, el escenario era argentino, pero el mensaje seguía siendo el mismo: allá donde va, Lamperti despierta la memoria colectiva del pádel.
Buenos Aires, el capítulo final en casa
Así que Mendoza no fue el final, sino el penúltimo capítulo argentino de esta gira de despedida. La próxima etapa llevará a Lamperti a la P1 de Buenos Airesprevista del 11 al 17 de mayo de 2026. A reserva del cuadro final, se espera que se encuentre con Martín Abud en lo que se anuncia como su último torneo profesional en suelo argentino.
En Buenos Aires, lo que está en juego será inevitablemente más importante que el resultado. Habrá un partido inaugural, quizás un partido muy aguerrido, quizás el tipo de salida brutal que el pádel sabe producir. Pero sobre todo habrá un momento de paso. Lamperti se aleja poco a poco del más alto nivel sin abandonar la historia que ayudó a escribir.
Deja atrás algo más que un palmarés: una relación poco común con la grada, una forma expresiva de jugar y la capacidad de transformar un punto trivial en una secuencia espectacular. Su último torneo en Argentina promete ser menos un final que el último capítulo de la carrera en casa de un jugador profundamente popular.
Para recordar:
- Miguel Lamperti fue homenajeado en Mendoza en su penúltimo torneo profesional en Argentina.
- Junto con Martín Abud, perdió en tres sets ante Mauricio Rivero y Francisco Maier.
- Buenos Aires disputará su último partido profesional en casa en una temporada concebida como una gira de despedida.